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Exploración – ver debajo de la superficie
Contribuir a satisfacer la creciente demanda de energía incluye buscar el petróleo y gas no descubierto previamente. Pero los hidrocarburos están contenidos en piedras porosas como agua en una esponja, a menudo en concentraciones que se rompen y se esparcen en toda una gran área, haciendo que descubrirlos se torne difícil. Las técnicas avanzadas de exploración y las tecnologías están ayudándonos a “ver” aún más debajo de la superficie
Los sondeos sísmicos son el arma más poderosa que existe para entender lo que está sucediendo debajo de la superficie de la tierra. Usada por primera los años 20, la tecnología usa las ondas de sonido generadas por pequeñas explosiones o vibraciones en la superficie que reflejan las capas de rocas en el subsuelo. Los datos sísmicos son procesados para construir una imagen tridimensional o modelo de lo que está pasando en las estructuras debajo de la tierra. Los avances de procesamiento que emplean software cada vez más sofisticado y enorme potencia de computación, significa que nuestros geofísicos pueden filtrar distorsiones causadas por los obstáculos subterráneos tal como capas de sal y rocas volcánicas.
Partir la diferencia
Habitualmente se reúnen los datos sísmicos en el mar, usando un sólo barco que envía y recibe las señales sísmicas. Cuando la roca volcánica o la sal están presentes debajo del lecho marino, las señales se deforman y lo que hay debajo es difícil de interpretar. Fraccionando el proceso y separando el transmisor de la señal y el receptor entre dos barcos, Shell ha podido hacer un sondeo sísmico "orientado", metiéndose por debajo de estructuras problemáticas. Esta técnica ayudó a Shell a ganar los derechos de exploración para no menos de 67 bloques en el Golfo de México en una venta de arriendo en el año 2007, lo que significa un porcentaje de éxito de más del 70%.
Geólogos mirando datos sísmicos tridimensionales
Sondeos eléctromagnéticos
Como los sondeos sísmicos e imágenes son muy importantes para tener éxito, ahora son parte de un conjunto de tecnologías que usamos para explorar más rápidamente, más exhaustivamente y con más certeza. En años recientes, por ejemplo, hemos tenido un gran éxito con la nueva tecnología de topografía electromagnética, suministrando cada vez más certeza de que daremos justo en el clavo cuando vayamos a perforar un pozo de exploración.
La tecnología funciona al remolcar una poderosa fuente eléctromagnética cercana al lecho marino (más que la sísmica en la superficie). Esta fuente envía señales EM hacia la sub-superficie, que rebota y es capturada por los receptores en el lecho marino. El tipo de señales que retornan cambian según la potencia con que un material se oponga al flujo de la corriente eléctrica. Cuando esta tecnología esté disponible en el mercado abierto, podremos aplicar nuestro propio procesamiento de algoritmos y técnicas a los datos a fin de obtener información más precisa. Nuestro método de integrar tecnologías para optimizar nuestro programa de exploración ha mejorado el porcentaje de éxitos en los años recientes -en las aguas profundas de Malasia y Nigeria hemos hecho 19 descubrimientos de los 25 pozos perforados entre 2001 y 2007.

