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Captura y almacenamiento del dióxido de carbono (siglas en inglés: CCS)
Como no hay una bala de plata para erradicar la amenaza de calentamiento global, una de las tecnologías más prometedoras para reducir rápidamente las emisiones globales, ha sido identificada como captura y almacenamiento del dióxido de carbono (CCS).
La idea es simple: capturar CO2 de las plantas de energía y refinerías, por ejemplo, y almacenarlo de modo seguro bajo tierra. Sin embargo, con la amplia gama de variaciones geológicas alrededor del mundo, aún queda un gran número de desafíos técnicos. Por ejemplo, existen varias posibilidades de almacenamiento. Un método es almacenar CO2 en los antiguos reservorios de gas y petróleo, donde las rocas no porosas de los alrededores alguna vez contuvieron los hidrocarburos durante cientos de millones de años. Esta opción ofrece una segunda ventaja posible, además de ser almacenado, el CO2 se puede usar para forzar la salida de cualquier petróleo o gas que queda en el depósito (por medio de recuperación mejorada de petróleo). Disolver el CO2 en vastos depósitos subterráneos de agua salada conocidos como acuíferos salinos es otra opción. En 2008, Shell y sus socios comenzaron la investigación en Alemania en profundos acuíferos salinos – donde se inyectó el CO2 en un acuífero salino agotado debajo de un yacimiento petrolífero durante varios años. Y en Queensland, Australia, Shell y sus socios están explorando sitios para almacenar el CO2 capturado de una planta de energía, que empleará la técnica de gasificación de carbón de Shell para generar electricidad.
Otras opciones posibles que están en estudio incluyen almacenar CO2 en yacimientos de carbón que son muy difíciles de explotar, donde no se adherirá al carbón pero que también desplazará al gas natural, que luego puede ser usado como combustible.
Estudio del caso: CO2SINK
En Ketzin, en las afueras de Berlín, Alemania, Shell están coordinando el monitoreo del almacenamiento subterráneo de CO2 como una parte clave del proyecto CO2SINK. CO2SINK es un proyecto industrial conjunto entre 18 compañías e institutos de 9 países diferentes y tiene como propósito desarrollar las bases técnicas de almacenamiento CCS inyectando CO2 en un acuífero salino. En particular, el proyecto: avanzará en la comprensión de la ciencia y en los procesos prácticos implicados en el almacenamiento subterráneo de CO2 en un acuífero en la costa para reducir las emisiones de gases de invernadero a la atmósfera, y cimentar la confianza hacia un futuro almacenamiento geológico de dióxido de carbono en Europa.
En junio 2008, el proyecto se convirtió en el primero en Europa para inyectar CO2 en la costa. A comienzos de 2009, más de 8.000 toneladas de CO2 de alta pureza fueron inyectados bajo tierra. Dentro de los primeros dos años, el volumen total estará en las 60.000 toneladas equivalentes al CO2 producido por alrededor de 30.000 automóviles por año. El CO2 que se almacena es de “grado alimentario, es decir”, el tipo usado en las bebidas como el agua mineral o la cerveza.

