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Gas natural licuado (GNL)
La demanda de gas natural - el combustible fósil de combustión más limpia - continúa creciendo. Numerosos grandes depósitos de gas se hallan lejos del lugar donde se lo necesita; para que vastos recursos de gas natural no queden en el suelo, hay que encontrar las formas de transportarlo de modo seguro y económico. GNL ha probado ser una respuesta.
Enfriado a temperaturas bajo cero el GNL se convierte en un líquido no tóxico que es más pequeño en volumen, facilitando y haciendo más seguro el transporte por conducto o por mar.
GNL es el gas natural que ha sido enfriado a -162°C ( 260°F). A esta temperatura, se convierte en un líquido incoloro, no tóxico que es 600 veces más pequeño en volumen que en su estado gaseoso, siendo así mucho más fácil transportarlo.
El cambio en el gas es más físico que químico, lo que significa que puede revertirse a su forma anterior. Una vez en destino, el GLN vuelve a su estado gaseoso en la planta de regasificación que lo lleva de vuelta a la temperatura ambiente antes de ser distribuido a través de las redes convencionales de conductos.
Shell contribuyó con los pioneros en el sector GNL, por su compromiso en construir la primera planta del mundo diseñada para exportar GNL en Arzew, Argelia, en 1964. Desde entonces hemos continuado mejorando la tecnología del GNL.
El proceso de licuefacción implica varias etapas de enfriamiento. Los diseños actuales usan una mezcla de refrigerantes en la primera etapa de enfriamiento, en lugar de sólo la única, como era la norma anteriormente. Esta mezcla nos ayudó a construir la primera planta de GNL en climas extremadamente fríos tales como la planta en la isla rusa de Sakhalin. Variando las concentraciones de refrigerantes en la planta significa que podemos compensar las altas fluctuaciones de la temperatura exterior del aire en las estaciones, llevando al máximo la producción de GNL.
Actualmente Shell está desarrollando la próxima generación de la tecnología de GNL. En uno de nuestros nuevos diseños, el gas fluye a través de dos ciclos de enfriamiento simultáneos y paralelos, en lugar de las usuales series de tres ciclos sucesivos. Este sistema paralelo impulsa al máximo la capacidad de una sola unidad de producción a 8 millones de toneladas por año, en comparación a los habituales 5 millones de un diseño convencional. También mejora la confiabilidad, ya que la producción puede continuar hasta un 60% de la capacidad si uno de los ciclos paralelos se cerrara. Nuestra tecnología en esta área está creciendo rápidamente mientras nosotros lideramos nuestra quinta década de producción y transporte de GNL a donde se lo necesita.

