Nuestra industria hace una contribución importante a las finanzas del gobierno. En los países en desarrollo, los ingresos provenientes del petróleo y gas natural pueden traer extensos beneficios. Bien gestionado, ese dinero puede financiar servicios tales como escuelas y hospitales y diversificar la economía. Mal gestionado, ese dinero puede estimular la corrupción, la desigualdad social y el conflicto. Mientras que la responsabilidad para convertir estos fondos en beneficios sociales está en los gobiernos anfitriones, podemos colaborar. Alentamos y apoyamos los esfuerzos de los gobiernos anfitriones para que usen los ingresos de energía prudentemente.