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Energías alternas para el transporte

Se espera que para 2050 se duplique el número de vehículos en la carretera, a unos 2,000 millones, pero las emisiones de CO2 deberán descender para impedir un cambio climático grave. Para satisfacer una demanda creciente de combustibles para transporte más limpios y con menos CO2 se necesitará una amplia gama de enfoques, como vehículos propulsados por biocombustibles o pilas de hidrógeno.

  • Biocombustibles

    biocombustibles

    Los biocombustibles se producen a partir de biomasa, como las plantas, y se pueden usar en combustible de transporte. Ya somos los mayores distribuidores de biocombustibles del mundo. Ahora estamos aumentando nuestra capacidad en los biocombustibles actuales y trabajamos en hacerlos más sustentables.

    El rendimiento de CO2 de los biocombustibles actuales depende de cómo se produzcan. Por ejemplo, el etanol hecho de caña de azúcar brasileña produce en torno a un 70% de emisiones de CO2 menos en su producción que la gasolina convencional.

    El biocombustible actual más usado, el etanol, se suele hacer comúnmente de plantas con gran contenido de almidón o azúcar.

  • Hidrógeno

    Es probable que el hidrógeno juegue un papel cada vez más importante en el transporte en las próximas décadas. Es un vector energético, es decir, almacena energía de forma que puede liberarse posteriormente, por lo que las emisiones de CO2 relacionadas a su uso dependen de cómo se produzca.

    La mayor parte del hidrógeno se hace actualmente de recursos no renovables como el gas y el carbón, pero en el futuro se podrá producir más a partir de energía renovable o electrólisis.

    Estamos involucrados en proyectos de investigación y demostración y ya hemos abierto un grupo de estaciones de repostaje de hidrógeno comerciales."